La Ermita del Ángel

Siempre resulta complicado escribir sobre algo de lo cual ya se ha escrito y mucho anteriomente. Volver sobre el mismo tema pero dándole otro enfoque, o tratar de dar más información y de manera diferente, conseguir el obtener otra visión distinta sobre el mismo hecho o sobre el mismo lugar es el reto del investigador o del historiador. Voy a tratar de ver desde otra perspectiva un lugar que todo getxotarra debería conocer a pesar de estar como escondido detrás de otro edificio histórico del Barrio de Andra Mari y a la sombra de su Parroquia. Estoy hablando de la Ermita, o quizá Humilladero, del Ángel de la Guarda.

¿Por qué decimos esto? ¿A qué se denomina ermita y qué diferencia hay con un humilladero? Tanto las ermitas como los humilladeros suelen estar en terrenos despoblados, en medio de entornos naturales, cercanos a viejos monasterios, llegando a formar una parte intrínseca de los mismos porque no desentona, incluso no se entiende la una sin los otros. Las ermitas suelen estar en terrenos rústicos y de campesinado, siendo en su mayoría edificaciones de pequeñas dimensiones. Suelen ser de una sola planta, de una sola nave, rectangular, de cruz latina o cuadradas. Todo está relacionado en su construcción con el momento en que fueron edificadas y en la mayoría de las ocasiones son los propios vecinos de la zona los que las levantan con la intención de dar rienda suelta a su religiosidad de la manera más cercana posible copmo una expresión de alabanza, súplica o como simple gesto de gratitud. Por ello, estos pequeños templos tienen y mantienen una carga de costumbres y tradiciones ligadas al lugar. Su estudio nos llevará a comprender mejor la vida de nuestros ancestros y vernos tal cual éramos unas cuantas generaciones anteriores.

En cambio, el humilladero, que también era una construcción (capilla u hornacina) de reducidas dimensiones donde dar rienda suelta a las individuales expresiones de devoción, suelen estar en las entradas o salidas de los pueblos, ya que era el viajero, el que salía de la población o entraba en ella, el que pedía la protección a la imagen de la advocación que allí se venerase para el viaje que iniciaban o terminaban o continuaban. Hay autores que apuntan que los humilladeros eran las pequeñas capillas expuestas en los «Caminos reales» u otros de carácter religioso como el de «Santiago«, pero no se tiene constancia de que en este caso fuera así. Por esto, y por la situación de esta ermita del Ángel de la Guarda, lugar de entrada y salida del primitivo barrio de Santa María y muy cerca de su Parroquia, se le dió su nombre titular actual y se le situó en el lugar en el que está aunque no tenga algunas de las características propias de los humilladeros, como son un espacio porticado por el que discurre un camino, su cerramiento no es de reja de madera o hierro forjado que deje ver su interior  y no tiene imagen alguna expuesta en el exterior de manera permanente para su devoción al paso del transeunte o viajero. En otro orden de cosas, lo más significativo es que estos humilladeros en su mayoría, están bajo la advocación de la Cruz o del Cristo Crucificado. En algunos casos han evolucionado hacia advocaciones marianas de época barroca como La Piedad o La Soledad. Pero todas ellas tienen su origen en el Calvario medieval que comprendía al Cristo en la Cruz, a la Virgen Dolorosa y a San Juan, cuestión que tampoco se da en esta ermita.

                                           La ermita del Ángel junto a «la Venta», hacia 1965.

Estas consideraciones me llevan a la conclusión de que, en contra de otras opiniones, yo no considere que esta ermita sea del tipo «humilladero» como, por otra parte, se indica en el Libro de Fábrica parroquial,  porque no tiene muchas de las características que las definen si la comparamos con otros «humilladeros» como los de Igorre, Dima, Fika, Errigoiti, Axpe o Zeberio.

Si las queremos catalogar por su estructura, la mayoría de las ermitas se pueden situar en la época del renacentismo o del barroco, aunque como hemos apuntado ya, hayan sido, en su mayor parte, levantadas por los campesinos de la zona que poco sabían de arquitectura. Una vez más nos tenemos que apoyar en las indagaciones de nuestro amigo Karla Llanos que en su blog, GETXOSARRI, nos indica que en el ara o altar existente en la capilla pone una inscripción que nos puede dar una pista para datar de forma fehaciente su construcción: «Rectore licenciato Petro de Alday.- Sumptibus propriis anno D 1649″. Esto es posible o que sea anterior y que este hombre pagase únicamente el altar en fecha posterior. Como no hay más datos que nos obliguen a rectificar este dato, lo daremos por bueno. Por lo tanto, la capilla del Ángel se puede datar a mediados del siglo XVII como la mayoría de las nombradas anteriormente. Está situada en la llamada Avenida del Ángel, a 100 ms de la Parroquia de la Asunción o de Andra Mari, rodeada de una zona ajardinada e inmediatamente detrás de la antigua Bentazarra (la Venta y La Ermita, tan juntas, no se entienden  la una sin la otra, como nos dice Ramiro Pinilla en una de sus obras) propiedad del Ayuntamiento de Getxo, y en la actualidad convertido en un local  cultural con compromiso social. Hace unos 60 años era el lugar destinado para la tasación del ganado de las dos Hermandades de Ganaderos existentes en Getxo, la de Goierri y la de Bearri.

En su interior tiene dos imágenes, la del Ángel de la Guarda blandiendo una espada en la mano derecha y su pie sobre su eterno enemigo, Lucifer, en señal de victoria, a la vez que pone su mano izquierda sobre un niño como signo de protección, y la de la Virgen del Rosario, y  en un lateral hay una limosnera  abierta en un sillar con la inscripción: «El ángel del Señor os acompañe. Acudid a su culto«.

       Celebración eucarística de apertura de la ermita después de su restauración.- 1/10/2024

A instancias de un párroco anterior muy querido, Txomin Bereciartúa, fue restaurada en el año 1980, dirigiendo la obra el arquitecto Iñaki Arrieta y el escultor Iñaki Butrón. Su festividad se celebra el 1 de Octubre este año de 2024 se reabrió después de 7 años cerrada y una nueva rehabilitación de su estructura que estaba dañada, apareciendo también arreglada la iluminación, restaurado el retablo y la imagen.

                    Retablo con la imagen del Ángel de la Guarda y el ara con la inscripción en el frente.

Hoy en día, las gentes que pasan por el lugar lo hacen con total indiferencia, unos, los que viven cerca y que lo consideran como algo propio, sabiendo que se trata de un recinto religioso y otros, los paseantes ajenos al barrio, sin conocer su historia y su significación. Dicen los más viejos del lugar que, antiguamente, cuando las aldeanas acudían a Algorta con su vendeja, prometían al Ángel, que «si el resultado obtenido por la venta de sus mercancías era satisfactoria, se comprometían a depositar un donativo en la hucha de la ermita«.

En definitiva, un recinto más que sólo la voluntad de sus vecinos mantiene en pie y en la memoria entre los más veteranos del lugar, porque el sentimiento religioso ya va quedando en franca minoría entre la población. Es una pena que no se pueda mantener abierta su puerta, de par en par, para que todo paseante que transite por allí se pueda, al menos, detener un momento y, en su silencioso interior, contemplar su belleza en su simplicidad como hacían nuestros ancestros.

 

 

 

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Javi

Sobre mí

«El que haya elegido Getxo para vivir, siempre tendrá la sensación de haber elegido bien».

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