En defensa de los porteros

Ayer, Domingo, el Athletic jugó en Cornellá de Llobregat contra el C.D. Español. El partido terminó con el resultado de 1-1. El gol del Español se atribuye no al mérito de su jugador sino a un error de nuestro portero Unai Simón. Si leemos los diarios y los periódicos deportivos, los cronistas, como verdaderos papagallos, han repetido frases como: "El Correo" "El increible error de Simón que cuesta un gol", "Deia" "Error de bulto de Unai Simón. Un fallo impropio de su categoría", "AS" "Unai Simón y un error calamitoso difícil de entender", "Marca" "Un error en el control del portero Unai Simón...", "NAIZ", "Grosero error de Unai Simón", "ABC" "El inexplicable error de Unai Simón", "Superdeporte" "El error más inoportuno de Unai Simón", "La voz de Galicia" "Unai Simón "inseguro" de vida.

Como ejemplos creo que ya son bastantes. Parece como si los «plumillas» de turno se hubiesen puesto de acuerdo para afear de una manera lo más cruel posible al cancerbero del Athletic. Después de ver las imágenes, de una cesión un tanto comprometida, en varias ocasiones, tengo que reconocer el despiste de Unai que debería haber tenido en cuenta la posibilidad de que el jugador del Español que viene en carrera a presionarle llegue y haber andado más listo en deshacerse del balón. Pero de ahí a «crucificarle» como han hecho todos los periodistas incrementando sobremanera la gravedad del error incluso con epítetos descalificantes,  hay un trecho. También hay que darle mérito al jugador que no ceja en el empeño y tiene la habilidad de «robarle la cartera» al arquero.

Hasta aquí lo que pasó ayer y que no es la primera vez que le pasa a nuestro cancerbero. Pero hay que ponderar también, las ocasiones que, hasta en el mismo partido, después del error, lo ha enmendado con actuaciones memorables. Por ello, cuando alguien, sea profesional de la pluma o un simple aficionado, critica la actuación de un portero, tendrá que hacerlo con criterio. Y en ese criterio habría que poner «en la misma balanza» los errores o fallos que cometen los jugadores que están por delante de él. Un robo de balón a tu equipo en campo contrario puede acarrear una ocasión de gol que tendrá que solucionar el portero si no quiere que le crucifiquen. Por no hablar de los penaltys errados. ¡ O no sería fallar un penalty un error de la misma naturaleza o todavía peor! En lo que llevamos de Liga 2024-2025 se han lanzado 158 penaltys de los cuales se han fallado 27. En el propio Athletic han fallado Guruzeta y Sancet. ¿La crítica ha sido de igual virulencia? No, porque no se lo merecen, diríamos que son lances del juego. ¿Por qué al hecho de no meter un penalty se le llama «fallo» y a lo de los porteros se le llama «error»?

A partir de ahora me explayaré en los errores de los porteros, en general. El propio Unai Simón, a raíz de un fallo anterior, dijo que «el futbol es un cúmulo de aciertos y pequeños errores». Todos los jugadores de campo los tienen, muchos y variados a lo largo de los más de 90 minutos, pero sólo cuentan los del portero porque cuestan goles y en muchas ocasiones, derrotas. Si el Athletic, sus delanteros, hubiesen metido 3 goles en ese partido, hoy se estaría hablando del «pequeño» error de Unai Simón y con toda seguridad, no hubiera tenido la repercusión que se le ha dado.

Tampoco se me escapa que, desde hace tiempo, los medios deportivos y generalistas se lo quieren cargar en beneficio de otros porteros que no dudo de su valía pero que no son superiores a él y que también han tenido sus fallos como humanos que son. Y sin comentarios (porque no me dá la gana) sobre lo que se opina de él en las distintas redes sociales, estercolero en el que se revuelcan los ignorantes que se refugian en el anonimato para decir las mayores burradas e insultos.

He sido portero en mi juventud, eso sí, de Regional pero eso no quita para que sepa lo que es la presión de ser el último recurso que tiene la obligación de evitar que el contrario marque y eso, como digo, sin haber jugado nunca de forma profesional. No puedo imaginar esa presión a nivel profesional, tiene que ser abrumadora, siendo imprescindible tener entre sus cualidades, una necesaria fortaleza mental enorme adquirida con el paso de los años o teniendo a un psicólogo en nómina. Si el delantero falla un gol de manera clamorosa, se le anima diciéndole que «ya marcarás en la próxima ocasión que tengas» pero si el que falla es el portero, lo primero que harán será criticarle  lo que producirá una pérdida de confianza que se visualizará en el murmullo del público asistente y en las crónicas críticas posteriores y no digamos si el portero no percibe el apoyo explícito de sus compañeros. Precisamente por esto se trabaja tanto, en la actualidad, el tema psicológico.

Para estar bajo palos se necesita una buena dosis de atributos físicos como velocidad o flexibilidad, pero lo que realmente distingue a los grandes porteros es su fortaleza mental, su templanza. Gran parte del entrenamiento mental de los arqueros supone desarrollar habilidades para el control emocional. A pocos porteros vemos perder los papeles, abroncando a sus compañeros o recriminando al árbitro una decisión. Su posición implica aprender a vivir “solo ante el peligro» ya que están más expuestos a situaciones de dificultad, exigencia o conflicto. Los porteros tienen que aceptar y aprender a convivir con la posibilidad del error. A diferencia del resto de jugadores, cuando un portero se equivoca, su fallo es muy evidente y, normalmente, tiene un coste.

Todos los porteros han cometido errores y algunos tan llamativos como los de Pumpido o Higuita en el Mundial de 1990, el de Arconada en el Europeo contra Francia en 1984, el de Casillas en el Mundial del 2014, el de Cech en la Eurocopa de 2008 o los de Neuer y De Gea en el Mundial del 2018 por nombrar a algunos de los mejores porteros de la historia, amén de los que ha tenido el propio Unai Simón con la Selección Española en el 2021 y en el 2024, todos ellos en partidos de una gran transcendencia y de una gran repercusión como lo corrobora el que se les recuerde, muchos años después, por ese hecho concreto.

Si hay algo en el futbol moderno que ha evolucionado en gran manera esa es la posición del portero. Además de atajar los balones que le llegan (las paradas), tienen que saber manejar el balón con los piés, mostrando una gran seguridad y/o personalidad a la hora de la toma de las rápidas y mejores decisiones que sumen al juego del colectivo (equipo). Hoy en día se considera al portero como el primer atacante, tanto en el saque con las manos como con la salida de balón jugado con los piés, dando así el primer pase «con sentido» que genere un buen juego «de equipo» aportando un plus al mismo. Si esto no se hace bien, además de aguantar la más que posible presión del contrario para molestar ese primer pase, puede generar situaciones de peligro en la propia meta o, al menos, generar incertidumbre y dudas entre sus compañeros.

En el caso concreto del «error» de este partido contra el R.C.D.Espanyol, fue en el minuto 62 y Unai Simón tuvo que continuar en su puesto con él encima y con el gol que ello acarreó. Hay que ser muy fuerte, psicológicamente hablando, para seguir estando al 100% atento al juego, pensando lo menos posible en lo sucedido. Un portero tiene que asumir esa responsabilidad después del error, transmitiendo tranquilidad y seguridad al resto del equipo después de ese momento fatal. Y Unai Simón lo hizo, una vez más, porque sabe perfectamente que el error es algo inherente a su trabajo. Y en el próximo partido, sus compañeros de equipo seguirán confiando en él como el gran portero que es y en su fortaleza mental. Porque habrá conseguido el convivir con la crítica, incluso con la más dura: la propia. Y con el error.

A Unai le animo a seguir dándole al Athletic muchas tardes de gloria, a enseñar a los niños que empiezan y quieren ser como él a ser mejores personas que portero, a seguir siendo modelo de templanza y serenidad. Va camino de ser un «mito» al estilo de Iríbar. Que continúe sin mirar a los lados.

Y para finalizar, una frase que oí en uno de mis entrenamientos: «Un buen portero de fútbol nunca debe olvidar que un error es el mayor motivo para continuar aprendiendo».

 

 

 

 

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Javi

Sobre mí

«El que haya elegido Getxo para vivir, siempre tendrá la sensación de haber elegido bien».

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