Hay lugares que, aún siendo dignos de ver, una vez vistos, ya no tienes ninguna intención de volver. Está visto. A otro lugar y punto. En cambio, hay algunos lugares en los que cuando te estás marchando ya te planteas el regresar en un tiempo más o menos corto. Te queda la sensación de que no has visto todo lo susceptible de verse y admirarse y que una segunda vuelta te daría la oportunidad de ahondar en lo ya visto o descubrir nuevas sensaciones.